El 20 de julio de 1890 nacía en La Habana colonial uno de los más prestigiosos músicos que ha dado nuestro país.
Julio Gonzalo Elias Roig Lobo fue uno de los precursores de la música de cámara, un genuino cultivador de la música popular y fundador de la primera Orquesta Sinfónica de Cuba.
Su acervo melódico fue amplísimo y su gusto por este arte lo llevó desde temprana edad a estudiar en la sección de música de la Asociación de Dependientes del Comercio de La Habana, donde inició sus estudios de solfeo, teoría y piano al que luego se unirían, ya de forma profesional, los de contrabajo, cello y violín en el Conservatorio Nacional de Música.
Participó en innumerables grupos y orquestas que nutrieron su espíritu en momentos en que el país buscaba su identidad a través de las diferentes manifestaciones del arte como un escape a sus ansias de libertad truncadas.
El 15 de septiembre de 1922 firma junto a Edwin Tolón y César Pérez Setenat el Reglamento de la Junta Directiva de la Sociedad de Conciertos, documento considerado la génesis de la primera orquesta sinfónica en la isla, que daría su concierto inaugural bajo su mando el 29 de octubre de ese propio año.
Notorio es que entre las piezas tocadas en esta obertura estuvieran las de otro de los grandes compositores criollos, el maestro Ernesto Lecuona, lo que confirma el propósito de formar esta orquesta para divulgar los valores de la música cubana.
Ninguno de los nacientes medios de comunicación pudo soslayar su genialidad y fue por tanto fundador de disímiles emisoras de radio y trabajó asimismo en la televisión y en el teatro.
Antológicas piezas del espectro mundial fueron dadas a conocer a los cubanos gracias a la batuta del maestro Gonzalo Roig, quien además supo legar a la posteridad canciones antológicas como Quiéreme mucho, hoy conocidas en todo el orbe.
Por Yoe Hernández González

