Frente a la penetración cultural defendamos nuestra identidad nacional

En el complejo contexto contemporáneo la circulación indiscriminada e irreflexiva de valores culturales foráneos puede afectar las tradiciones culturales de cualquier nación.

La penetración cultural, al imponer otros modelos, deforma la identidad de los pueblos; de ahí que resulte un imperativo su preservación.

Identidad nacional  constituye un mecanismo de auto identificación de cualquier individuo o agrupación humana ante sí mismo y frente a otros. Abarca al individuo, la familia, los grupos de género, los generacionales, étnicos, raciales, ocupacionales, clasistas, territoriales y otros.

La educación constituye una vía eficaz para conservar y desarrollar la identidad, pues coloca como centro del proceso educativo al sujeto histórico-cultural.

Resulta imprescindible rescatar, estudiar y promocionar los valores culturales más auténticos de la localidad. Fomentar el respeto hacia los mismos por parte de las nuevas generaciones a fin de preservar la memoria histórica, promoviendo el sentido de pertenencia a la comunidad y el arraigo nacional.

Pero este tema no solo incumbe al sistema de educación sino que también debe cultivarse desde el seno familiar. La conservación de las costumbres, hábitos, formas de vida, puede lograrse a partir de una mayor concientización de cada individuo en la comunidad.

En este sentido resultan esenciales la enseñanza, promoción y aplicación de acciones para educar a la comunidad en una cultura de amor por mantener sus tradiciones.

Crear espacios asequibles para todo tipo de público, donde los pobladores sean los protagonistas  a fin de preservar lo auténtico y las raíces de la nación.

Mantener vivas las fiestas populares, las costumbres funerarias, la forma de alimentarse, vestirse, conducirse, manifestaciones artísticas, refranes, leyendas, juegos, toponimia, medicina popular fortalece a toda nación.

Un elemento consensuado en el complejo “ajiaco”, como diría Don Fernando Ortiz, resulta el fuerte sentimiento de identidad que posee el cubano, junto a un orgullo de su cultura.

Compartir lo que somos y transmitirlo a las nuevas generaciones será una plataforma inquebrantable ante cualquier cambio, crisis o penetración cultural.

Como dijo nuestro apóstol José Martí “La madre del decoro, la savia de la libertad, el mantenimiento de la República y el remedio de sus males es, sobre todo lo demás, la propagación de la cultura”

(Visitado 29 veces, 1 visitas hoy)

Doraines Avila Hernández

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *