Finlay el célebre microbiólogo cubano

La comunidad científica cubana cuenta con una figura que constituye símbolo para el Ejército de Batas Blancas que existe en nuestra isla. Carlos J. Finlay, un  sabio  que a los  47 años proclamó su teoría de la transmisión de enfermedades de un sujeto enfermo, a otro sano por vectores biológicos chupadores de sangre.

El microbiólogo aplicó dicha teoría a la solución del misterio acerca de la propagación de la fiebre amarilla, enfermedad que desde 1762 era endémica en Cuba donde había producido considerable número de víctimas, y descubrió al mosquito Aedes aegypti como el único agente capaz de transmitirla.

Por sus grandes contribuciones para librar al hombre de los terribles estragos de la fiebre amarilla y erradicar otras enfermedades, se le considera al doctor Carlos J. Finlay Barrés como un benefactor de la humanidad.

En su honor se designó el Día de la Medicina Latinoamericana. La idea surgió por iniciativa de Horacio Abascal, médico cubano que presentó una ponencia en el IV Congreso de la Asociación Médica Panamericana, efectuado entre el 21 y el 25 de marzo de 1933 en Estados Unidos de América; con el título “Finlay, panamericanismo y día de la medicina americana”, proponía justamente la conmemoración solemne de la fecha en honor al nacimiento, de este galeno, el 3 de diciembre de 1833.

Es importante destacar que aunque figuró entre los seis microbiólogos más célebres de la historia, todavía no se sabe con exactitud las razones por las que Finlay nunca recibió el Premio Nobel que concede en varias especialidades la Real Academia Sueca de Ciencias y otras instituciones. A pesar a ser propuesto en siete ocasiones durante el período de 1905 a 1915.

Sin embargo, en 1975 la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura, (UNESCO) lo incluyó entre los expertos más destacados de la historia en esa disciplina, junto a Anton Van Leeuwenhoek (Holanda,1632 -1723), fabricante de microscopios, y Louis Pasteur (Francia, 1822-1895), autor de la técnica conocida por pasteurización.

Es así que el 25 de mayo de 1981, la UNESCO adjudicó, por primera vez, el Premio Internacional que lleva su nombre, en aras de reconocer avances en la Microbiología.

Nuestro país también se suma a estos reconocimientos con el Premio Carlos J. Finlay, establecido en 1997, financiado por Cuba y  dedicado  a estimular los resultados de investigadores en materia  de microbiología y otras áreas afines.

Por Yelenis Fernández García

(Visitado 60 veces, 1 visitas hoy)

Yelenis Fernández García

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *