Estrategias de trabajo encaminan el aumento de áreas boscosas cubanas

Suelos y climas adversos estimulan en Las Tunas estrategias de plantación para los trabajadores forestales. Por muchos años, Las Tunas ha clasificado como la provincia cubana más deforestada del país.

Resultan contraproducentes estadísticas nacionales en un territorio que fue pionero en el Plan Turquino- Manatí, justamente con el objetivo de reverdecer a Cuba y sembrar árboles.

Hoy el índice de boscosidad en el territorio oriental ronda el 19%. Puede reflexionarse, entonces, y comprender que es esta una de las causas, además, de que sea también uno de los más secos de toda Cuba.

Están las posturas, las fuerzas de trabajo y, ahora con las más recientes lluvias, mejores condiciones para lograr mayor cantidad de plantaciones.

Especialistas aseveran que en el mes de mayo no se pudo iniciar con la siembra prevista para aumentar el área boscosa tunera. Un suelo muy reseco y nulas precipitaciones lo imposibilitaron. Al mes siguiente, sólo veinte posturas pudieron plantarse. Octubre ha sido la bendición para los tuneros: poco falta para cumplir las más de seiscientas hectáreas plantadas, en plan del 2017.

Trece especies forestales como la casuarina, el eucalipto, el cedro, la baría… y seis frutales, distinguiéndose el tamarindo, la almendra, el anón, el mango y la guayaba componen el patrimonio de la empresa Agroforestal de la provincia de Las Tunas. Se destacan unas 73 mil hectáreas de bosques naturales, en los que se incluye la faja costera del territorio.

Directivos de silvicultura aseveran que se encaminan aquí estrategias de trabajo para que Las Tunas deje de ser, luego de la capital del país, la provincia más deforestada de Cuba.

Por Natasha Díaz Bardón

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Yelenis Fernández García

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