El escudo de la ciudad

Todas las ciudades del mundo cuentan con su escudo propio. Es el símbolo heráldico que las identifica, y en él suelen incluirse – simbólicamente – muchos de los hechos que les han dado relieve ante sus hijos y ante el resto de las naciones del planeta. El escudo es algo así como la carta de presentación citadina ante sus visitantes de circunstancias.

La ciudad de Las Tunas, por supuesto, cuenta con el suyo propio. Es una pintura al óleo sobre tela, policroma y enmarcada en madera y metal repujado. Su diseño fue obra de Mery Cruz Medina, quien, en 1937, ganó con él un concurso convocado al efecto por la municipalidad. Desde el 9 de enero de 1939 es el escudo oficial de la capital de esta provincia cubana.

Nuestro escudo citadino consta de cuatro cuarteles o departamentos, los cuales pueden describirse de la siguiente manera:

En la parte superior izquierda aparece la figura de un insecto muy conocido por su laboriosidad: la abeja, la cual simboliza el trabajo y la vocación activa que han caracterizado siempre al pueblo tunero. Esta área es de tonalidad azul, como el mar que nos circunda, el cielo que nos protege y tres franjas de nuestra bandera nacional a la que tanto han cantado los poetas.

En la parte superior derecha figura la imagen de una llave, que representa la posición geográfica que ocupa Las Tunas en el mapa cubano, entre el legendario Camagüey y el indómito Oriente. El cuartel tiene fondo rojo, como el triángulo de la enseña patria, en recordación a la sangre derramada por los mejores hijos de esta tierra en sus luchas por la libertad.

La parte inferior izquierda del emblema heráldico recoge la estampa majestuosa de una ceiba, el árbol pródigo que cobijó a nuestros mambises decimonónicos y alrededor del cual se fundó la ciudad. Este símbolo de nuestra flora autóctona se encuentra  insertado dentro de un contexto de tonalidades verdes, tan recurrente en nuestro panorama rural.

En la parte inferior derecha aparecen las ruinas del cuartel de las 28 columnas, antiguo bastión militar del colonialismo español en la ciudad, otrora situado donde está hoy el Centro Escolar José de la Luz y Caballero. Simboliza la derrota de las huestes ibéricas en la zona. También aparece la imagen de una mujer, cuya participación en nuestras luchas independentistas es altamente reconocida por la historiografía. Además, una hoguera, símbolo de las veces que fue quemada la ciudad en holocausto a la libertad. Obviamente, la tuna resulta toda una sugerencia acerca de por qué se llama así esta comarca acertadamente conocida como el Balcón del Oriente Cubano.

Al pie del escudo, con la misma vigencia de los tiempos en que fue concebida, aparece una leyenda, que es un fragmento de la frase pronunciada por el Mayor General tunero Vicente García el 26 de septiembre de 1976, cuando, al incendiar la ciudad, dijo: “Tunas, con dolor en mi alma te prendo candela, pero prefiero verte quemada antes que esclava.” De ahí la divisa del escudo: quemada antes que esclava.

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