El ruido: un asesino silencioso

El oído fue uno de los primeros sentidos desarrollados por el hombre en su largo proceso evolutivo hasta convertirse en homo sapiens.

La antropología ha determinado que la percepción de las vibraciones del aire que decodificamos como sonido desempeñó un papel fundamental en la supervivencia de la especie humana en un ambiente hostil.

Sin embargo, la propia evolución de la humanidad ha puesto en peligro este importante recurso que nos obsequió la naturaleza.

Con la llegada de la Revolución Industrial se inició un largo proceso de desajuste de los ciclos que regulan la interacción del hombre con su entorno.

La creación de las primeras fábricas no solo trajo consigo la aparición de desechos que contaminaron el aire, el suelo y los océanos, también produjo un nuevo tipo de polución que se iría asentando como una característica inherente de las ciudades: el ruido.

Desde entonces el ruido nos acompaña y se ha convertido en un fenómeno tan cotidiano como el café de la mañana.

Pero por común muchas veces no somos enteramente conscientes del daño que esto ocasiona a nuestro organismo.

En Las Tunas se ultiman detalles para inaugurar un moderno Centro de Audiología que prestará importantes servicios en la detección de enfermedades y la preservación de la salud auditiva.

Investigadores de la capital han determinado que en Cuba los grupos sociales más afectados son los jóvenes y obreros industriales. Los primeros por el uso indiscriminado de ipods, teléfonos celulares y otros dispositivos para escuchar música. En el segundo caso por no utilizar los medios de protección e incumplir las normas establecidas.

Los límites aceptables para el ruido son de 65 decibeles durante el día y 55 en la noche. El oído humano está apto para soportar unos 85 decibeles en estado de riesgo, 90 en el área de peligro y 120 en la de dolor. Por encima de estas cifras, el ruido es perjudicial para el organismo en un grado irreversible. ¿Pero somos totalmente conscientes del peligro a que nos exponemos en el entorno laboral?

La Empresa de Aceros Inoxidables de Las Tunas es una de las principales metalúrgicas del país que aporta importantes rubros para la exportación.

Sostener la calidad de sus producciones no es la única preocupación de su colectivo. Esta industria garantiza la protección mínima indispensable para sus más de Mil 100 trabajadores.

Más de dos millones de cubanos están expuestos a sufrir pérdida de la audición y otros trastornos de salud por exponerse a elevados niveles de ruido.

La Ley 81 del Medio Ambiente aprobada el 11 de julio de 1997 constituye el principal instrumento legal para luchar contra las violaciones del espectro sonoro.

En su capítulo tres, artículo 152 declara que los Ministerios de Salud Pública, de Trabajo y Ciencia Tecnología y Medio Ambiente son los responsables de establecer las coordinaciones y proponer las medidas para regular los niveles de ruido en el entorno público y laboral.

En el ámbito comunitario las indisciplinas sociales constituyen una de las principales causas de las violaciones.

La celebración de espectáculos culturales y recreativos en lugares públicos también constituye un importante foco de contaminación sonora. La correcta programación de las actividades y el respeto de los horarios establecidos mucho podría ayudar a minimizar el impacto de la música en los horarios de descanso.

El Grupo Provincial de Enfrentamiento a la Contaminación Sonora es el responsable de coordinar medidas para minimizar el impacto de este flagelo en la provincia.

Aunque se notan discretos avances en la fiscalización de las acciones que realizan empresas y organismos, aún persisten dificultades con la definición de la responsabilidad y los límites de actuación de algunas entidades.

En ocasiones los informes solo realizan un análisis descriptivo de la situación sin profundizar en las causas que generan violaciones de la disciplina laboral, ni aquilatar la magnitud del problema.

Uno de los inconvenientes en la determinación de las violaciones del espectro sonoro está relacionada con la carencia de medios técnicos que permitan demostrar hasta qué punto se vulnera nuestro sentido de la audición.

Sin embargo, en la red de redes existen aplicaciones compatibles con el sistema Android que pudieran convertir a un teléfono inteligente en un sonómetro digital.

Aunque estos dispositivos no cuentan con todas las prestaciones de una herramienta profesional mucho podrían ayudar a contrarrestar el desparpajo sonoro que caracteriza a nuestra sociedad.

No se trata de vivir en la tristeza y la amargura, somos cubanos y llevamos la música y la alegría en la sangre, pero por desgracia el irrespeto y la impunidad han campeado demasiado tiempo y es hora de ponerles coto. Es necesaria mayor acción y menos complacencia pues convivir en un ambiente acústico seguro es un derecho que nos asiste a todos.

Por Yoe Hernández González

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