El cumpleaños de El Cucalambé 

Hace 190 años vio la luz un niño que creció en el seno de la floresta cubana. Allí, donde el paisaje se diferenciaba del de Castilla, Navarra o el de Aragón… donde, en definitiva, se apreciaba un entorno distinto al de la tierra de sus ancestros, España.

Ese infante, que nació el primero de julio de 1829, creció amando la naturaleza que lo rodeaba y tal amor alimentó su espíritu de poeta. Muy joven empezó a escribir versos pletóricos de cubanía que luego cantaron sus paisanos: mujeres y hombres, jóvenes y ancianos.

El vate Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, El Cucalambé, alabó en su obra la flora y la fauna nacionales, contribuyendo así a formar el sentido de pertenencia del criollo por su país.

En las gestas independentistas el mambisado alegraba los momentos de tregua con las décimas cucalambeanas, aquellas publicadas en el libro “Rumores del Hórmigo”, u otras trasmitidas de generación en generación de forma oral.

Este hombre, desaparecido en la plenitud de su vida, a los 32 años, vivió en Las Tunas. En su terruño se le honra anualmente con una fiesta de tradiciones denominada Cucalambeana. No sólo le rinden tributo los cubanos, también foráneos amantes y cultivadores de la poesía que él enalteció.

En los albores de cada julio cobran vida, entonces, aquellos versos que invitan “Oh, venid, mis compatriotas/ a los montes de Las Tunas/ done al alba, en las lagunas/ suelen venir la gaviotas/ Venid, a entonar las notas de mi rústica trovada/ y en mi florida llanada/ decid al son de mi lira/ dichoso el que en Cuba admira la vuelta de la alborada.

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Anybis Labarta García

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