¿Diferencias sociales en la escuela?

Hace unos pocos días terminé de ver una serie (Coreana. Es lo que está de moda ahora). La trama iba enfocada hacia los problemas que enfrentan los adolescentes en la escuela, entre el estudio, el primer amor y la familia. Como luchan por superarlos.

La protagonista es una muchacha alegre, bondadosa, que sueña con asistir a una prestigiosa universidad y convertirse en una artista de webtoon. Sin embargo sus calificaciones se encuentran bajo el promedio del resto. En palabras más simples: es mala en los estudios.

Pero su sueño de ir a la universidad para estudiar arte se pone en peligro a medida que se enfrenta a la posibilidad de ser expulsada.

Expulsada porque es pobre y no es buena estudiante, además, es víctima del bouling o acoso estudiantil.

Viendo el drama me puse a reflexionar: El sistema de clases sociales en el mundo es cruel. Muy cruel. Y… qué suerte tienen los niños y las niñas en Cuba, porque uno de sus derechos principales constituye la educación, sin costo alguno y sin discriminación de ningún tipo (raza, sexo, religión, situación económica, etc).

Sin dudas no existe otro país en el mundo donde estudiar sea la oportunidad más grande, dichosa y gratificante que pueda tener una persona.

Por supuesto, nadie que haya pasado por una aula cubana, ya sean padres, profesores y alumnos, está ajeno a que no todo es como lo pintan, Y que como todas las cosas en la vida, el sistema educativo en Cuba es perfectibles.

¿Existen diferencias sociales en nuestras aulas? Sí, por supuesto. La diversidad entre los alumnos se hace más visible a partir de sus tendencias culturales, el lenguaje, las capacidades (cognitivas y materiales), las motivaciones, incluso el sexo, la raza, así como los intereses individuales.

Esas diferencias de hacen más perceptibles si las maestras y profesores se preocupan y ocupan más por los benéficos materiales que pueda aportarle uno (o varios) de sus estudiantes, en lugar de brindar la atención, el conocimiento y el respeto de la manera en que fue concebida la educación, luego del 1ro de enero de 1959 cuando Fidel trajo, junto con la Revolución Triunfante, un sistema social más justo para todos los cubanos.

Sin embargo en Cuba, el tema de las diferencias sociales, no es una tendencia generalizada. Al menos no si lo comparas con el sistema educativo en otras regiones del planeta. Pero siempre hay alguien que pasa por encima del procedimiento, buscando la forma de obtener beneficios.

La familia también es responsable por la educación que reciben sus hijos e hijas, tanto en la casa como en las escuelas. Pero no por ello se deben asumir conductas que pongan a una persona por encima de otra, mucho menos a los niños, que a fin de cuentas son el futuro de esta Patria.

Las escuelas son el santuario sagrado del conocimiento. No lo manchemos con actitudes egoístas. A todos nos toca una parte de responsabilidad en este asunto. Y es nuestro deber como ciudadanos cubanos trabajar unidos para lograr empeños mayores desde la atención y el respeto a la diversidad de todos los alumnos

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Lianne Gómez Rodríguez

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