Amanda, Emily, María Carla, Leo, Edison y Annalía son algunos de los compañeros de salón de mi pequeña Sofía. Ellos están en quinto año de vida en el círculo infantil “Zapaticos de Rosa” de la ciudad de Las Tunas.
Cada día juegan y aprenden sobre diversos oficios, adquieren habilidades de artes plásticas, en la comunicación y en el mundo de los objetos. Sus educadoras les impregnan no solo el conocimiento, sino también les inspiran valores, sentimientos y el amor por su patria.
Recientemente participaron en un concurso sobre el Ché y Camilo y ya hoy estos pequeños se esmeran por encontrar imágenes y anécdotas de Fidel Castro, líder de nuestro proyecto social que falleció hace solo un año.
En esa institución educativa para la primera infancia estos niños y niñas cubanos tienen seguros no solo el alimento, aseo personal y cuidado, también y lo más importante, están seguros, mientras sus padres trabajamos.
A este sector de la población se les ha protegido, desde el primero de enero de 1959, mediante el diseño, la ejecución y la evaluación de políticas sociales, programas y proyectos en las áreas de la salud, la educación, la seguridad social y otras garantías constitucionales a favor de la infancia.
Quizás por eso la UNICEF ha implementado varios proyectos con la Mayor de las Antillas, desde la propia firma del convenio sobre los Derechos del Niño el 26 de enero de 1990, y su ratificación el 21 de agosto de 1991, con lo que se convirtió en uno de los primeros países en hacerlo.
Un ejemplo es el programa Por un Mundo al Derecho que surgió en el 2000 con el Ministerio de Justicia. También apoyaron la ejecución del Educa a tu hijo, de gran impacto para las madres que no están laboralmente activas.
En salud y nutrición la colaboración se extiende a la promoción de la lactancia materna, en hábitos de higiene y la fortificación de algunos alimentos en aras de reducir la anemia.
El bienestar de los niños y niñas es un propósito inherente al proyecto social cubano, y el respeto y la atención a sus derechos constituyen una estrategia que muestra sus logros en estos pequeños. Ellos junto a mi Sofía crecen sanos, felices y seguros en Cuba.
Por Yelenis Fernández García




Está muy bonita tú crónica y no me cabe la menor duda que los círculos infantiles es la mejor opción para que los niños sean cuidados y educados, lástima que no todos tienen ese privilegio, sobre todo los de la gran mayoría de las madres trabajadoras que además de pagar un montón de dinero para que nos cuiden a los bebes, no podemos disfrutar la dicha que sean educados igual que los niños que afortunadamente tienen su plaza en los círculos infantiles.