Defender las tradiciones de la cultura popular es una de las premisas de la labor de Fundación Nicolás Guillén en Las Tunas. Una muestra de ello es la fiesta denominada “Del Caribe soy y a Manatí vengo” que se celebra cada agosto en el más norteño de los municipios de la provincia.
Descendientes de emigrantes caribeños, anglófonos fundamentalmente, dan muestras durante el jubileo de la pervivencia de las costumbres de sus ancestros, llegados a la región manatiense a principios del siglo XX debido al auge de la industria azucarera.
Expresiones músico – danzarias, orales y culinarias dan fe de ello a través de presentaciones artísticas y exposiciones. La presencia de la cultura de naciones como Antigua y Barbuda, Martinica, San Vicente y las Granadinas y Bárbados, entre otros países, se hace sentir.
Promotores como Julia Griffith, apoyados por los habitantes de Manatí, hacen posible la festividad, ilustrativa de ese ajiaco cultural al que aludiera el etnólogo Don Fernando Ortiz y evidenciada con creces en el norte de Las Tunas.

