Debaten cubanos sobre el futuro de la nación

Variaron sus deberes laborales por unos minutos en el día. Los convocaba un compromiso ciudadano importante: debatir, modificar, sugerir sobre el futuro del país.

El Proyecto de Constitución de la República de Cuba motivó, entre los trabajadores de la Empresa de Telecomunicaciones (ETECSA) de Las Tunas, criterios convergentes, diversos, novedosos.

“Se habla que la redistribución de la riqueza en arreglo al trabajo aportado: si una persona no aporta con su trabajo, me preguntó por qué tiene que ser parte de la riqueza de la que hablamos y está recibiendo los mismos beneficios que los que sí aportan con su trabajo a la sociedad”, expone la joven Elizabeth Ochoa Peña, de la empresa tunera.

“En el caso de la tierra, específicamente, por qué es un bien que no se puede ceder a una persona particular, cuando tuvimos dos leyes de Reforma Agraria, para repartirle tierras a los cubanos. La tierra que se entrega en usufructo, el cubano beneficiado pone esa parte de tierra a producir. Si le sucede un accidente y queda imposibilitado, o fallece, ¿por qué no puede dejarla a alguna persona de su descendencia, por ejemplo?”, comparte Nelson Osvaldo Gutiérrez.

“Debemos expresar el concepto marxista sobre la distribución de la riqueza, con arreglo al trabajo aportado, específicamente, en cuanto a un salario mínimo que comprenda las necesidades básicas de la vida en el país”, añade Natacha Gómez Barea.

El apartado de derechos, deberes y garantías cubanas genera divergencia de pensamientos, en particular, el artículo 68.

“Una sociedad que se homosexualiza pierde la capacidad de reproducción. Hoy estamos hablando de que en Cuba tenemos una población envejecida; quizás no lo vamos a ver nosotros, pero sí nuestras siguientes generaciones.  ¿Qué pasaría si aprobamos en la ley el matrimonio entre dos personas, y no entre un hombre y una mujer?”, reflexiona Mabel Pavón.

“Le tememos a las diferencias, como en su momento le temimos a las diferencias del color de piel, como en su momento se le temió en Cuba al hecho de que la mujer formara parte activa de la sociedad y participara del trabajo creador, o fuera dirigente.  Mi criterio es que sí, que la ley debe proteger a esas personas, que no deben ser discriminadas por su orientación sexual y debe aprobarse el matrimonio entre dos personas, sean hombres entre sí o muejeres”, riposta Elizabeth Ochoa Peña.

Preocupa también a la sociedad cubana conceptos relacionados con la violencia de género.

“Yo propongo que se adicione que el Estado garantiza mediante los procedimientos legales la protección de niñas, niños, adolescentes y jóvenes, pero también que garantice, mediante los procedimientos legales, la no violencia contra la mujer”, expone Carmen Elvira Alonso Varona.

Se construye así, en Cuba, con la participación colectiva en el proceso de consulta popular sobre lo que se aprobará como Carta Magna, el futuro de la nación.

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Natasha Díaz Bardón

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