Cuidar la ciudad de todos

Amanece y gracias a la dedicación de los trabajadores de los servicios comunales, la ciudad luce sus mejores galas. Andar sus calles y plazas es un verdadero privilegio para quienes habitamos un sitio que se renueva con aires de modernidad.

Y es que gracias a la Operación 65 Aniversario de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, Las Tunas cambia su imagen, empeño al que se han sumado varios organismos así como el presupuesto derivado de la Contribución Territorial, conocida como el uno por ciento.

La iniciativa posibilitó que luego de cientos de jornadas de empeño, el 30 de julio y el 12 de agosto, se inauguraran obras de beneficio social en áreas privilegiadas de la geografía citadina.

Es cierto que todas las instalaciones no tuvieron un acabado de excelencia o que las ofertas y servicios en algunos lugares no son óptimos, pero sí ha sido enorme el empeño de autoridades políticas y gubernamentales así como de varias entidades para diversificar las opciones recreativas de la población.

Sin embargo muchos individuos inescrupulosos no tienen sentido de pertenencia y no cuidan todo lo que se ha construido y que ha costado muchas horas de desvelos.

Al llegar a estos lugares maltratan la propiedad social, rayan paredes, ensucian los mobiliarios o dan paso a una serie de indisciplinas sociales que empañan la posibilidad de pasar un rato agradable, en familia, en sitios diseñados para la tranquilidad y el placer.

A ello debemos sumar que en algunas instalaciones sus colectivos laborales no se encargan de cuidar esa segunda casa que poseen, o si no empañan un instante grato ofreciendo un servicio que no está a la altura del verdadero respeto que merecen los clientes.

Cada obra inaugurada es perfectible, y resulta real que en ocasiones se abren por primera vez sin poseer las condiciones idóneas para mantener la estabilidad en las ofertas pero, sin duda, quienes disfrutamos esos beneficios debemos solicitar o reclamar nuestros derechos con respeto, y también proponer sugerencias para que las problemáticas sean solubles entre todos.

Lo cierto es que la ciudad cambia, se ve más atractiva y señorial y se convierte en ese sitio que se añora sobremanera desde la distancia.

Cuidar las nuevas obras que hoy engalanan el Balcón del Oriente Cubano es responsabilidad de cada lugareño y visitante. Lograr ofertas de calidad y un buen servicio corresponde a cada colectivo laboral, unido a decisiones de los gobiernos municipales para juntos construir esa urbe que amamos y que debemos sentir como nuestra casa grande.

(Visitado 43 veces, 1 visitas hoy)

Lianne Gómez Rodríguez

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *