Con madera de Apóstol

Julio Antonio Mella  fue de esos hombres con madera de apóstol, pero hecho de carne y hueso que despertó multitudes y sumó a obreros y a estudiantes en un camino que exigía arriesgar la vida y en ese tiempo alcanzó el más alto protagonismo de su generación. Nos legó un pensamiento de riqueza extraordinaria, con una transparencia y agudeza que hoy, no sólo sorprende sino que, sobre todo, mantiene frescura y  actualidad para los jóvenes cubanos.

Mella con valor soportó la prisión por enarbolar sus ideales. Se vio obligado a emigrar ante persistentes amenazas de muerte hacia México  y en tierra azteca continuó el combate por Cuba,  hasta su asesinato por los sicarios del dictador  Gerardo Machado, precisamente un 10 de enero de 1929.

Su entrañable amigo, Raúl Roa, lo definió como “atleta olímpico de la Revolución, pues entre 1923 y 1929 protagonizó hechos sobresalientes en la Historia de Cuba.  Y es que como joven sencillo de su tiempo, no tuvo miedo a vivir y fue el primer hombre en agrupar el estudiantado universitario para que defendieran sus derechos  al fundar la Federación Estudiantil Universitaria y desarrollar su primer congreso.

En el aniversario  88 de su desaparición física, este ícono de la juventud cubana está presente en  las ideas antiimperialistas que  defienden los universitarios desde cada una de las trincheras de la revolución.   Mella es imprescindible para pensar el socialismo en el Siglo XXI.

Por Yelenis Fernández García

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