Acorde al programa académico, cuando cursaba mis primeros años de la carrera de Licenciatura en Periodismo me correspondió, realizar prácticas laborales en el medio radial y para suerte mía, al llegar a Radio Victoria, en Las Tunas, me asignaron como tutor a Enrique José Villegas.
Verdadero honor a su físico hacía este profesional, por aquello que dicen de que las personas entraditas en libras tienen un gran sentido del humor, y así era literalmente El Ville, uno de esos cubanos que no pierde ocasión para matizar cada circunstancia con un buen chiste.
Sin embargo, más allá de su capacidad para arrancar sonrisas a quienes le rodeaban, El Ville, estaba dotado para trasmitir magistrales lecciones de periodismo radial, caracterizado por la inmediatez, la síntesis, y por la virtud de tornarse cercano e imprescindible al oyente.
El arte de preguntar, de indagar sobre lo que puede interesar al destinatario de nuestro trabajo, de redactar según las normas de cada género periodístico y mucho más me enseñó este colega, solidario por naturaleza, que pronto se convirtió en amigo.
Uno de los más experimentados reporteros – redactores de Las Tunas fue, a no dudar, Enrique José Villegas. Su experiencia traspasó las fronteras de la localidad tunera pues también se desempeñó en la capital del país e incluso allende los mares.
Su amor al patrimonio cultural y su compromiso con el proceso social gestado en Cuba a partir de 1959 fueron características que matizaron su personalidad. Tristemente ahora, justo recién cumplidos sus 70 años, este colega nos dijo adiós, en el corazón del gremio quedará para siempre como lo que fue en vida: un AMIGO con mayúsculas.

