El cigarro deja su huella no la sigas

Los adolescentes son hoy uno de los sectores más vulnerables en la adicción sobre el tabaquismo. Hace algunos años  los jóvenes en el preuniversitario tomaban la moda de consumir algunos cigarrillos para entrar a un grupo o para mostrar una falsa apariencia.

Sin embargo en la actualidad las estadísticas de salud revelan que aunque no son cuantificados  en consultas, cada vez se inician en edades más tempranas las personas en este vicio, específicamente en la adolescencia. Etapa donde la familia debe desempeñar un papel esencial para romper con una iniciación del consumo del cigarro. La reflexión  es válida cuando se acerca el 31 de mayo Día Mundial sin Tabaco.

Según los datos ofrecidos por la doctora Kenia Rodríguez Maestre, coordinadora provincial del Programa  de Prevención y Control del Tabaquismo en Las Tunas existen más de 46 00 consumidores controlados.

En el 2018 se iniciaron en esta adicción más de 500 personas a pesar de las acciones que se realizan por el Ministerio de salud en cada territorio. Por ejemplo están las consultas de recesión tabáquica, el movimiento de consultorios médicos libres de humo, las jornadas científicas sobre el tema y las conferencias que se imparten en centros de trabajo y colectivos educacionales sobre las consecuencias nocivas que tiene el tabaco para la salud  de quienes  fuman de manera activa y para los que lo hacen de forma pasiva.

También las campañas  nacionales donde se aboga por políticas eficaces para reducir el consumo de tabaco y se implica a las partes interesadas de múltiples sectores en las actividades de control del tabaco.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) promulgó la fecha para concienciar sobre los efectos nocivos y letales del consumo de tabaco y la exposición al humo de tabaco ajeno, y para disuadir del consumo de tabaco en cualquiera de sus formas.

Son alarmantes cifras que a nivel mundial, calculan que 165 000 niños mueren antes de cumplir 5 años por infecciones de las vías respiratorias inferiores causadas por el humo de tabaco ajeno; aunque los que viven hasta la edad adulta siguen sufriendo las consecuencias para la salud , de la exposición al humo de tabaco ajeno, ya que las infecciones frecuentes de las vías respiratorias inferiores en la primera infancia aumentan significativamente el riesgo de desarrollar EPOC en la edad adulta.

Los padres y otros miembros de la comunidad también deben tomar medidas para promover su propia salud y la de sus hijos protegiéndolos de los daños causados por el tabaco.

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Yelenis Fernández García

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