Che y Maceo: Dos grandes de la historia de todos los tiempos

Quiso la historia que el mismo día, en épocas y lugares diferentes nacieran dos grandes de todos los tiempos. Dos hombres en los que convergen principios e ideales similares. Maceo y Che.

Las proezas que los distinguen dejaron una huella imborrable no solo en la historia de Cuba sino en Latinoamérica y el mundo. Hombres de incalculable genio y valor.

Antonio Maceo, nacido en Santiago de Cuba, en 1845 fue iniciador de las luchas independentistas en la que alcanzó los grados de Mayor General por su heroísmo y destreza militar.
Era inteligente, disciplinado y atacador. Tenía tanta fuerza en la mente como en el brazo, como dijera nuestro José Martí. Era de bronce el Titán.

Reconocido por sus cualidades en el empleo de la táctica militar, fue un jefe de elevado prestigio que se calcula participó en más de 600 acciones combativas. Entre sus proezas están la Protesta de Baraguá; una respuesta contundente a los términos de paz propuestos por el poder colonial y la  Invasión de Oriente a Occidente.

Por su parte el Che, nació en Rosario, Argentina  y  se sumó a la lucha en Cuba al desembarco del Yate Granma. Hombre de estirpe guerrillero, notoria lealtad y un valor por momentos temerario.

La Sierra, la Invasión, la Batalla de Santa Clara, fueron escenarios de sus hazañas. Conmovía a todos y comandaba sus tropas por su intachable ejemplo personal, autoridad moral y su fe inquebrantable en la victoria.

El Guerrillero Heroico como lo inmortalizó la historia, continuó comprometido con la causa revolucionaria cubana después del triunfo de la revolución. Ocupó varias responsabilidades, como Ministro de Industria, Presidente del Banco Nacional de Cuba y fue abanderado del trabajo voluntario.

Por su legado y estirpe, junio deviene, encuentro obligado con la historia para  rendir merecido homenaje a estos grandes héroes que entregaron su sangre, sus vidas y sus fuerzas a la independencia.

Sus virtudes revolucionarias y conductas ejemplares trazaron pautas para los revolucionarios de todos los tiempos.

Dejaron en esta tierra la huella palpable del espíritu de justicia social, valentía, honradez, dignidad y amor por la libertad.

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Doraines Avila Hernández

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