Carnaval Las Tunas 2018: Se implementan medidas higiénico-sanitarias

El Carnaval Las Tunas 2018 invita a días festivos en la ciudad cabecera del territorio. Entre paseos tradicionales y espectáculos, el pueblo también tiene la opción de la gastronomía tunera. En jornadas así, ¿está garantizada la inocuidad de los alimentos que se consumen? Una mirada hacia el tema nos propone reflexionar.

La elaboración y conservación de los alimentos son constantemente chequeadas, en aras de garantizar unas felices fiestas populares, según aseveraciones para este medio de prensa de autoridades sanitarias del territorio. Y es que ante descuidos higiénicos en áreas de festejos podrían lamentarse serios eventos que afecten la salud humana, como brotes diarreicos, por sólo citar un ejemplo.

Manzanas y uvas han de pasar por un proceso de desinfección para poder ser vendidas al pueblo.Medidas se implementan en el municipio capital para evitar enfermedades por el consumo de alimentos no inocuos. Las regulaciones generales del Ministerio de Salud Pública (MINSAP) para este tipo de acontecimientos populares – que fueron consultadas por esta reportera- destacan que: se prohíbe la venta a particulares de ostiones y mariscos, se autoriza a vendedores estatales, siempre que tengan la licencia adecuada y sean personas conocedoras de esta actividad gastronómica; asimismo, se prohíbe la venta de dulces hechos sobre la base del merengue, previendo que por las altas temperaturas e inadecuado almacenamiento, se generen intoxicaciones; también, los alimentos que contengan cremas o salsas no pueden venderse en estas áreas de carnaval; en cuanto a la venta de granizado y piña colada, se les prohíbe a personas que no sean del territorio, así como el uso de vasos desechables de segunda mano, teniendo en cuenta que se pone en riesgo la salud del pueblo; manzanas y uvas llegan un tratamiento con hipoclorito de sodio al 1%, preparado en envases con agua destinada a la desinfección de estos dos productos a consumir en carnavales.

Son, entre varias, las medidas más recalcadas por quienes tienen sobre sí la responsabilidad de velar por la salud de la población. La inspección sanitaria, sugiero, ha de ser más estricta y reiterada en estos días de fiestas.

Y en función de proteger a ese que consume, en la cadena de la cultura comercial alimentaria ha de aplicarse, definitivamente, lo ya estipulado: la persona que vende no ha de ser la que cobra.

La responsabilidad, a juicio personal, va de ambas partes en este tema que hoy tratamos: quienes expenden y quienes consumen; porque lo cierto es que, entre todos, debemos velar por nuestra propia salud y la de nuestra familia.

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