¡CAMPEONES!: Los Leñadores incendian la historia del béisbol cubano (+tuits)

Santa Clara.- Cuatro décadas le tomó arder a la leña verde de Las Tunas, pero una vez prendida el incendio ha sido gigantesco, suficiente para arrasar a la ciudad de Santa Clara, llevarse por delante 8-4 a los Leopardos en la gran final de la 58 Serie Nacional y coronar el sueño de ser los nuevos campeones del béisbol cubano.

Desde este 17 de enero ya histórico, la Ciudad del Che y de Marta Abreu, la urbe de corazón naranja y sangre azucarera tendrá también un rincón teñido de rojo y verde, quedará ligada para siempre a la leyenda naciente de los Leñadores.

En una serie más corta de lo que podría esperarse, el equipo de Eduardo Paret salió escaldado al interponerse en el camino de la maquinaria casi perfecta ensamblada por Pablo Alberto Civil y su colectivo de dirección, la más competitiva entre las 16 aspirantes que iniciaron la carrera por el título el pasado agosto.

Tenía que ser allí donde Las Tunas cerrara el círculo 12 años después, tras haber jugado en el estadio Augusto César Sandino su primer choque de play off, allá por el 2007. Desde entonces ha cambiado casi todo para el béisbol tunero y su afición, por aquella época maravillada de que los suyos fueran capaces de salir del ostracismo y avanzaran finalmente a una postemporada.

Ahora, el cielo es el límite para los cientos de miles de fanáticos que apoyan a los Leñadores en Las Tunas o en cualquier lugar de Cuba y el mundo, lo mismo en el parque Julio Antonio Mella que en ese grupo de Facebook en el que se han reunido ya más de 31 mil seguidores. El sentimiento leñador es una tendencia al alza en los nuevos tiempos que corren, universalizado por las redes sociales, moderno y actualizado, pero en todo caso edificado en torno a la más duradera y especial de las tradiciones: el amor.

Porque el que acaba de conquistar toda la gloria posible, encaramado en la cima de la 58 Serie, no es solo un conjunto de 40 jugadores, ni el resultado de un año o dos de sacrificio y buen hacer. El nuevo campeón de Cuba es un equipo armado por muchos otros, integrado por cientos de peloteros y entrenadores, impulsado por el anhelo incesante de grandes hombres de béisbol que ya no están, como Reynaldo Sabido o Jesús Guerra.

El orgulloso titular nacional es, también, un elenco especialista en desterrar fantasmas, después de vengar la afrenta de los Tigres hace siete años, con aquella remontada tan dolorosa; o de sacudirse de una vez por todas el yugo naranja, borrar de un plumazo las más de 170 derrotas sufridas en estos calendarios y dejar en una anécdota lejana las 82 carreras permitidas en solo tres juegos de aquel fatídico 1995.

LOS LEOPARDOS, COMO LOS TIGRES

Aun con ocho coronas nacionales entre ambos, remolcados por el abolengo de su historia y mecidos por las palabras de tanta opinión sesgada, muy poco pudieron hacer los Leopardos de Villa Clara y los Tigres de Ciego de Ávila ante el retador por excelencia de las dos últimas temporadas. Los dos corrieron igual suerte, al conseguir al menos extender a cinco juegos sus respectivos play off. No había margen para más frente al mejor equipo de Cuba.

Pero, más allá de la evidente superioridad tunera en casi toda la campaña regular y en los juegos de calendario extra, tiene mucho mérito haber conseguido la corona fuera de casa, en el intimidante “Augusto César Sandino”.

El estadio naranja es una sede que impresiona al visitante. No podía ser de otra manera en la casa de uno de los cuatro grandes del béisbol cubano, poseedor de cinco títulos nacionales, continuidad de la tradición de otros conjuntos espectaculares: los Leopardos de Santa Clara en la primera mitad del siglo anterior, los Azucareros de los años 70 o la temible escuadra que ganó tres campeonatos seguidos en los 90, bajo las órdenes de Pedro Jova.

Son esos algunos de los ingredientes necesarios para construir una dinastía, una de las caras más reconocibles de la pelota cubana de todos los tiempos. Y contra ello debieron luchar los Leñadores en un ejercicio de voluntad sustentado por el talento de sus peloteros, la inteligencia de sus técnicos y el empuje incansable de una afición que los siguió por toda la Isla.

LOS NOMBRES PROPIOS DE LA VICTORIA

Solo la pelota, esa pasión tan nuestra, tiene la capacidad de construir el gran sueño colectivo del que no queremos despertar los tuneros. La identidad reafirmada hace un año por aquel disfrutado subcampeonato ha continuado reconfigurándose, creciendo, hasta renovar una vez más su capacidad de unirnos como pueblo.

Y muy metidos en el corazón de la gente andan ahora mismo los responsables directos de tanta alegría. Desde el mentor Pablo Alberto Civil, con su sapiencia a prueba de todo, pasando por un coloso como Dánel Castro, por el capitán Yosvani Alarcón o los ya hijos adoptivos de esta tierra que son cada uno de los jugadores de refuerzo; incluyendo a atletas claves como Yoalkis Cruz, Jorge Yhonson, Yuniesky Larduet, Andrés Quiala o Yudiel Rodríguez; y terminando en el pelotero de más modesto aporte a la victoria, los Leñadores son una familia grande y exitosa, merecedora de los reconocimientos que el pueblo y sus autoridades les puedan hacer.

Tras la fiesta tremenda que fue su viaje desde Ciego de Ávila hace una semana, el recibimiento apoteósico de este viernes es expresión de cuán profundo ha calado en el corazón de los tuneros este equipo de béisbol. Mucho tiempo tendrá que pasar para que comiencen a apagarse los ecos de la alegría que hoy vivimos, aunque los nuevos monarcas de Cuba apenas tengan horas de aquilatar la magnitud de su hazaña, prestos como están a viajar a Barquisimeto, Venezuela, para representar a Cuba en la Serie del Caribe.
Hace 10 años era un sueño, hoy toca disfrutar.

Escrito por: Dubler R. Vázquez Colomé

Tomado de: Periódico 26

 

 

 

(Visitado 108 veces, 1 visitas hoy)

Dubler Vázquez Colomé

Un pensamiento en “¡CAMPEONES!: Los Leñadores incendian la historia del béisbol cubano (+tuits)

Responder a Juan Manresa Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *