Artesanía útil y bella en Plaza Cultural tunera

Esta mañana caminé la ciudad intentando hallar un poco de poesía pero vi a la personas en los mismos quehaceres de siempre gestionando recursos básicos para el hogar. A pesar de ello sentí agradecimiento por la tranquilidad cotidiana, una joya, si se tiene en cuenta el panorama nefasto que  en otros sitios, municipales, nacionales y foráneos han dejado los últimos fenómenos naturales.

Pero al atravesar la Plaza Cultural la mañana del sábado se llenó de color y utilidad con las obras que allí comercializan los artesanos y artesanas tuneros. La madera, el hilo, las conchas,las fibras y otros materiales se alzan en maravillosas obras de arte perfectas para un regalo, para útiles de la casa, para adornar, para lucir bellas.

En mi breve visita, intercambiando con los allí presentes, mujeres en su mayoría, supe que las ventas, muchas veces, son guiadas por las fechas cercanas a celebrarse, dígase Día de las madres, los padres o el Día internacional de la Mujer, el Día del Educador y aunque no adquieran algo muchos transeúntes se llegan atraídos por los matices para refrescar la vista y alegrar el alma.Entre las piezas me enorgulleció, mucho, encontrar símbolos tuneros y cubanos: el mapa de Cuba,la bandera nacional,la planta de Tunas, reflejados en diferentes objetos que patentizarán nuestra identidad local y cubana en cualquier sitio que regalen su arte.

Una artesana de experiencia me comentó, con lamento, la pérdida o el desplazamiento del uso de las piezas tejidas por prendas industriales que las personas prefieren, tal vez, ante la rapidez de los tiempos y lo costosas que suelen ser estas obras de hilo que requieren de mucha inversión y dedicación pero que, sin dudas, forman parte importante de nuestra tradición cultural.

Una abuela, conmovida, le compró una payasita preciosa, muy bien confeccionada, a su nieta que hace tiempo se la estaba pidiendo. Allí vi también varias muñecas de diferentes estilos de muy buena factura. En medio de tanta belleza presencie intercambios entre las artesanas de la ACCA y otras que no pertenecen, pero que pasan a aprender, pues mientras atienden la venta, las tejedoras cuales arañitas perennes aprovechan el tiempo para hacer y enseñar.

También a nuestro alcance hay piezas imitando a los muñecos Biscuit (galicismo que en español significa ‘bizcocho’) o un bizcocho, es, en alfarería, el resultado de la primera cocción de una pieza, pero más a menudo se llama biscuit a ese mismo resultado, siempre que la materia prima no sea arcilla sino caolín, cuarzo y feldespato. Estas piezas son vendidas por un señor muy atento y conversador que se esfuerza porque el cliente se vaya muy satisfecho; parejas de gemelos, novios y ositos cariñosos te llenan desde su pequeñez y su ternura tan necesarias en estos tiempos.

Por Tahaní Martínez Rivero

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Tahani Martínez Rivero

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