Análisis sin prejuicios

Desde el pasado 13 de agosto las calles de Las Tunas, y de todo el país, han sido un hervidero de opiniones. Lo que en estos momentos ocupa la mente de las cubanas y cubanos es el análisis del proyecto de reforma de la Constitución de Cuba. No podía ser de otra forma. Cada uno de nosotros estamos aportando para el futuro de nuestra nación.

En Las Tunas ya se han realizado varias consultas populares del proyecto. Y me llama mucho la atención que, hasta la fecha, en cada uno de los debates efectuados no ha pasado inadvertido el polémico “Artículo 68”.

La opinión pública sobre el Artículo en cuestión (especialmente las negativas), se hace sentir en todos los espacios de la sociedad. Muchos de ellos desencadenados por las diversas denominaciones religiosas del territorio; y también por personas ignorantes, irracionales, prejuiciosas y machistas.

“El matrimonio es la unión voluntariamente concertada entre dos personas con aptitud legal para ello, a fin de hacer vida en común. Descansa en la igualdad absoluta de derechos y deberes de los cónyuges, los que están obligados al mantenimiento del hogar y a la formación integral de los hijos mediante el esfuerzo común, de modo que este resulte compatible con el desarrollo de sus actividades sociales. La ley regula la formalización, reconocimiento, disolución del matrimonio y los derechos y obligaciones que de dichos actos se derivan”. Así refiere el artículo. De ser incluido en la nueva Constitución, la futura legislación reconocería el matrimonio entre personas del mismo sexo.

No se trata de darle más o menos espacios a la comunidad LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, intersexuales),  sino de derechos. Derechos Humanos! Se trata de ser más justo, equitativo, incluyente.

Es inconcebible que un país como Cuba, que lucha todos los días (a capa y espada) por los derechos de la mujer y el hombre, las niñas y los niños, no esté a favor de un decreto como este.

Ahora, reflexiono en lo siguiente. ¿En qué sentido afecta, para el futuro de Cuba, su desarrollo como nación, que dos hombres o dos mujeres se casen por la ley? La conclusión a la que llego es que nada. En nada nos afecta, a usted o a mí; ni en lo económico, en lo político o en lo social, ni siquiera culturalmente. Más bien lo contrario, nos hace mejores cubanos, mejores seres humanos.

El Artículo 68 deviene en cultura de derechos y de justicia social que Cuba ha impulsado y que ha conquistado a lo largo de estos casi 60 años de Revolución. En muchos países del mundo (especialmente los más desarrollados) temas como estos son garantías imposibles, al igual que otros derechos como que la mujer y el hombre tengan el mismo trabajo, o cobren igual salario sin tener en cuenta su género.

La otra cara polémica de esta moneda es la cuestión de los hijos. “Si una pareja gay se casa y adopta un hijo que ejemplo le estaría dando”. “Los hijos de los homosexuales pueden salir igualitos a sus padres”. Es lamentable, pero estas son las opiniones de muchos.

Hay cubanos y cubanas que aún creen que la homosexualidad es una enfermedad, equivalente de promiscuidad y desvergüenza. Lo consideran una plaga, que se les puede pegar a los niños si se les enseña que es algo normal.

El proyecto de reforma de la Constitución brinda una oportunidad única para desestimar actitudes prejuiciosas, ya sean por motivos culturales, religiosos o ignorancia, en contra del derecho que tiene un ser humano de ser feliz junto a las personas que ama.

En Cuba cada uno es libre de pensar y decir lo que cree, pero desde el respeto. Un solo artículo no define el futuro de un país. Por eso debemos ser más consecuentes con los temas qué sí van a marcar el devenir de los próximos años de nuestra Revolución Socialista.

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