Amar el cultivo del arroz desde el surco

En los campos de la zona arrocera de Camagüeycito, al suroeste de la ciudad de Las Tunas, el cereal se encuentra listo para la cosecha. Cada día al secadero llegan 115 toneladas del producto para su procesamiento.

Este año la cosecha de arroz en la provincia es muy favorable gracias al empeño de más de 200 hombres y mujeres. Aunque abundan los mosquitos y el fango, ellos desafían cualquier condición adversa para que las espigas rindan todo lo esperado, y más.

Muy cerca el silencio se apodera de trece hectáreas donde el cultivo del arroz muestra ya los positivos resultados de tanta entrega.

La responsable de este logro es Adis Fuentes Sánchez, la mayor productora del cereal en la zona de Camagüeycito y protagonista de una labor que la mantiene ocupada desde el año 2008.

“Todo lo que sé lo aprendí de mis padres que en estas tierras se dedicaban a cultivar el arroz. Ellos me enseñaron cada uno de los secretos para su cuidado. Hoy logro, dos veces al año, cosechas muy favorables pero para hacerlo estoy muy cerca de mis trabajadores, doy las orientaciones precisas y aplico también las técnicas que han salido de los cursos de superación en los que he participado”.

Este año Adis entregará 5 000 toneladas de arroz cáscara húmedo para el consumo de la población. Además construyó un bohío cerca de sus campos para sentirse parte del surco.

“El arroz hay que cuidarlo durante el día y la noche. Cualquier descuido puede dar paso a una plaga que ponga fin a tantas horas de empeño. Por ello no solo basta con aplicar los productos químicos establecidos, sino también practicar las normas de fumigación que incluyen las botas de cualquier persona que necesite entrar al campo”.

Adis pertenece a la Unidad Básica de Producción Cooperativa (UBPC) Juan Evangelista Espinosa y en su mirada resulta muy fácil advertir la satisfacción de saberse útil, de contribuir con el desarrollo de la economía del país.

A sus 41 años se destaca por intercambiar sus conocimientos para que otros productores incrementen sus cosechas, aunque dice que el secreto es muy simple: cultivar el arroz solo necesita dedicación y amor, mucho amor.

“Convoco a muchas mujeres de la zona a que se incorporen como yo al cultivo del arroz porque aquí todavía quedan muchas áreas por explotar. Quiero envejecer en estos campos, sintiendo el aroma de las espigas cuando están listas para la cosecha. Ese es el mejor regalo que le puedo hacer a mis padres”, concluyó Adis.

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