Alerta multiplicada durante el verano

Alerta durante el verano con los niños.

Por Gianny López Brito

Llegó el verano y la alegría colma las calles, avenidas y espacios públicos de toda la geografía nacional. Las altas temperaturas convidan a la recreación sana, al esparcimiento en familia, en fin, a la alegría.

Entre los sitios más concurridos por grandes y chicos durante la etapa estival están las playas y campismos, prestos a recibir a los vacacionistas quienes optan por un chapuzón para aliviar tanto calor inherente a los meses de julio y agosto, y más, porque Cuba es como un eterno verano.

Pero la felicidad no puede convertirse en la causa del descuido, la negligencia y la falta de responsabilidad. Resulta que el mismo día del inicio del verano en Las Tunas fui testigo de un incidente que pudo ser muy lamentable.

Desesperada una madre gritaba el nombre de Abel, su hijo de solo cuatro años a quien había perdido de vista en las aguas de la playa La boca, localizada en el litoral norte de la provincia.

Ante sus gritos varias personas se sumaron a la búsqueda del pequeño que al llamado de todos respondió. Se había alejado junto a otra pequeña de edad similar y jugaban en la arena alrededor de 100 metros después del sitio donde se localizaba su familia.

La madre abrazó a su hijo envuelta en llanto y lo regañó por haberse alejado. Pero, ¿quién responde por la integridad física de un menor de edad en un lugar como la playa? Pues precisamente la familia que no puede descuidar ni un instante los pasos que dan los niños y niñas en espacios tan peligrosos como el mar.

Por suerte fue solo un susto pero pudo ser mucho peor. A centros asistenciales de todo el país llegan cada año muchos pequeños víctimas de accidentes en playas, ríos y piscinas.

Por ello autoridades sanitarias advierten del riesgo que representa descuidar la integridad de los niños, cuya responsabilidad recae sobre los mayores.

Entonces lo más idóneo es evitar la ingestión de bebidas alcohólicas, acompañar a los pequeños en los horarios que se destinen al baño, verificar los alimentos que ingieren y custodiar siempre cada una de sus acciones para así no tener que lamentar ningún accidente.

En Cuba resulta prioridad absoluta la vida de un niño. Pero ellos necesitan protegerse sobremanera porque son propias de su edad las travesuras, y también la curiosidad, factores que los llevan a no tener percepción de los momentos donde prima el peligro.

La reflexión resulta válida para la familia cubana. Ningún cuidado es suficiente si se trata de mantener la vida de esos que siempre saben querer. Mañana puede ser demasiado tarde.

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