Al son del “to-co-ro-ro, to-co-ro-ro”

Correos de Cuba ha puesto en el correo y los conocidos estanquillos a la venta para los tuneros hermosos almanaques que auguran ya la cercanía de otro año aunque aún quedan dos meses y algunos días. Un paisaje de verano, un cocinero servicial, la iglesia del Cobre en Santiago de Cuba aparecen en almanaques de gran formato que, aparte de orientarnos en el tiempo, nos pueden servir para adornar nuestro hogar por el precio de 5.oo pesos en moneda nacional.

Además hay otros con otras vistas, a 3.oo pesos en moneda nacional, son de mesa y muestran la Plaza de la Revolución en La Habana, más bien su torre, junto a nuestra bandera hermosamente ondeando. Pero el que me motivó, exactamente a redactar estas letras, es uno que pertenece a los últimos referidos, que regala también a nuestra enseña nacional, pero ahora, junto al tocororo nuestra ave nacional. Ambos están de frente sugiriendo una sensacion de espejo y empatía.

Impresos en cartulina policromada, al reverso de los símbolos, el calendario con números amarillos en fondo rojo brillante realmente es un obsequio que anima la vista y al transeúnte a comprarlo. De hecho, se lo incluí en el regalito a una amiga que mañana cumple años y se lo dí como un pedazo de cubanía y de buenos y coloreados deseos en su nuevo año de vida. Hace como tres días los vi y quedé enamorada y hoy Día de la Cultura Cubana me sentí muy feliz comprándolo para mí y para obsequiarlos.

Movida por la belleza y singularidad eternas de esta ave que nos identifica navegué y encontré que el tocororo es seleccionado como el Ave Nacional de Cuba por dos motivos: su espléndido plumaje de vivos colores y por su resistencia al cautiverio. Es considerado el ave más bella del país ya que parte de su plumaje en verde recuerda los campos cubanos; su pecho de plumas blancas, su vientre de plumaje rojo y las plumas azules de su cabeza reproducen los colores de la bandera nacional– explica ECURED.

Es un ave trepadora, endémica de Cuba, en género y especie. Existen dos formas ligeramente distintas, la que vive en la Isla de Cuba y cayos adyacentes  y la que vive en la Isla de la Juventud o de Pinos. Su nombre científico es Priotelus Temnurus, del orden Trogoniformes y pertenece a la familia Trogodinae. Es el único en la isla de esta familia, a la que pertenece el Quetzal, ave nacional de Guatemala.

Los antiguos mexicas y mayas vieron el quetzal como el “dios del aire” y como un símbolo de la bondad y la luz.

 

 

 

El tocororo habita los campos desde hace miles de años y se localiza, fundamentalmente, en la Sierra de los Órganos, Ciénaga de Zapata, el Escambray, complejo montañoso de la Sierra Maestra, e Isla de la Juventud. Raras veces se ha criado en cautiverio, su libertad es vital para sobrevivir.

Prefiere los bosques de todo tipo, y también pinares. Las montañas orientales deben de albergar millares de tocororos. En la Ciénaga de Zapata y en las cordilleras de Pinar del Río, en el centro y el occidente del país, también puede escuchársele por cientos, lanzando al éter su “to-co-ro-ro, to-co-ro-ro”.

Enhorabuena para quien diseñó este objeto tan útil, tan bello y tan cubano.Esperemos que el año que viene alce su vuelo con todo este brillo.

Por Tahaní Martínez Rivero

 

 

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Tahani Martínez Rivero

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