Ana Cristina está embarazada de su segundo hijo. Tiene 33 años y la alegría la inundó al saber que, una vez más sería mamá. Todos en casa se movilizaron para contribuir con la canastilla y hacerle la vida placentera a ella y a su bebé.
Pero de forma repentina a Ana comenzó a subirle la temperatura. Los dolores musculares hacían que no quisiera mantenerse en pié. Asustado, su esposo Miguel Ángel y su hermana Rosa la llevaron al centro asistencial más cercano.
Y es que cerca de su vivienda se detectaron algunos casos de zika, una enfermedad transmitida por un vector causante de otras enfermedades como el dengue, y que de no atenderse a tiempo pueden provocar la muerte.
En el caso de las embarazadas el alerta se multiplica porque la infección por el virus del zika durante la gestación es una de las causas de microcefalia congénita y anormalidades cerebrales graves. Se ha relacionado el virus con otros problemas en el embarazo y entre fetos y bebés infectados antes del nacimiento, como el aborto espontáneo, muerte del feto y otros defectos de nacimiento.
Se han detectado además las discapacidades cognitivas, sensoriales y motrices que se comparten con otros defectos de nacimiento. También se descubrió que produce la microcefalia que es un defecto de nacimiento grave y se manifiesta cuando el cerebro no se desarrolla apropiadamente. Dependiendo de la severidad de esta condición médica, la microcefalia causa numerosos problemas como convulsiones y retraso en el desarrollo.
Algunos bebés infectados con zika desde antes del nacimiento han presentado otros defectos de nacimiento como falta de algunas estructuras cerebrales, problemas en la visión y oído o poco crecimiento
Por Gianny López Brito

