Accidentes masivos: El valor de la vida más allá de las estadísticas

Sucedió alrededor de las cinco de la tarde. Un vehículo se interpuso en la vía. En el acto, se involucraron mis padres, justo en el momento en que se dirigían hacia el oriente del país.

A pesar de los dos años trascurridos del suceso, aún recuerdo esa sensación de desespero e incertidumbre, cuando recibí la noticia. Por suerte o destino, no hubo consecuencias fatales, pero en circunstancias como estas, es cuando la vida tiene más valor, de la que realmente, le damos.

Recientemente, se informó por la prensa nacional, el accidente ocurrido en el tramo final de la carretera sobre la loma de La Herradura, en la localidad costera de Pilón, provincia Granma.

En las investigaciones practicadas por los órganos de instrucción y tránsito, del Ministerio del Interior, en el lugar del hecho, se comprobó que el tramo está señalizado y que el límite máximo de velocidad establecido es de 40 km/h por tratarse de una ruta peligrosa. Dicho estudio, demostró además, que el conductor del vehículo involucrado iba a una velocidad de 72 km/h y realizó un adelantamiento indebido, provocando que perdiera el control en la vía.

En el 2017, los fallecidos por accidentes masivos en zona rural, alcanzan una peligrosidad tres veces mayor que las vías urbanas, lo que hace reflexionar acerca las diversas violaciones que se cometen por los conductores en estos tramos de vía, cuando sienten que pueden violar las leyes a su antojo. Cuántas coberturas noticiosas de accidentes se requieren, para influir en la educación y conciencia de la gente.

Durante el pasado año, ocurrieron 36 accidentes con consecuencias masivas; 25 siniestros, 34 muertes y 158 lesionados menos que en el al 2016. Sin embargo, cuando ocurre uno de estos siniestros, existen víctimas que no se registran en la estadística, y esa es la familia.

La pérdida de un ser querido no es comparable con nada, y a ello se le suma que si existen personas lesionadas con secuelas físicas y psicológicas perdurables en el tiempo, entonces se requiere de una atención particular, que normalmente recae en un familiar.

En cualquier caso, cada víctima fatal, representa alguien que dejó de tener hijos, nietos, madres, padres, abuelos, o sencillamente, amigos. Y es que tan solo decir que en los últimos cinco años en Cuba, de acuerdo con cifras oficiales, 265 niñas y niños, no llegaron a cumplir 15 años de edad por verse involucrados en accidentes del tránsito, le oprime el corazón a cualquiera.

A ello se suma que los accidentes de tránsito, también tienen otro costo. Las pérdidas económicas estimadas por accidentes de tránsito, en los últimos cinco años en Cuba, la sitúan entre el 1 y el 5% del PIB, que ascienden a $ 2 500 millones de pesos, tomando como base el 1%.

Entre las principales causas de estos siniestros, se encuentra el exceso de velocidad; la transportación de un número de pasajeros superior al autorizado; la conducción de largos trayectos con un solo chofer, incumpliendo los horarios de descanso; o la circulación con desperfectos técnicos o modificaciones estructurales que comprometen la seguridad y constituye un factor de riesgo potencial.

Solo en dos hechos, de los 14 casos reportados hasta el 19 de marzo, del presente año, se apreció rajaduras y huecos en la vía, así como en igual número de casos, el pavimento se encontraba mojado, informaron las autoridades competentes.

En la actualidad para revertir la situación de los siniestros con consecuencias masivas, es apreciable en algunos territorios, el reordenamiento del transporte de pasajeros, que ha venido a mejorar este servicio a la población; y a ello se incluye, el control en los puntos de embarque y terminales de ómnibus, antes de que el conductor o vehículo inicie su viaje. En cada una de estas acciones se encuentra el trabajo mancomunado entre las fuerzas de la policía y el cuerpo de inspectores, de acuerdo con información ofrecida en el Balance de la Comisión Nacional de Seguridad Vial.

Por otra parte, se informó en dicho evento que donde existen violaciones o no se cumplen los requisitos de seguridad, se fiscaliza la documentación pertinente y en algunos casos los medios. Además se trabaja en medidas de mayor rigor a conductores infractores, reincidentes y noveles, a partir de la instrumentación de reexámenes médicos, teóricos y prácticos; y en otros hechos, donde se comprueba la ejecución de la actividad ilegal en la transportación de pasajeros, los responsables son acusados por Actividad Económica Ilícita.

Ante algunas violaciones detectadas, se aplicaron 601 decretos ley y fueron detectadas 951 adulteraciones, consistentes en cambios de motor, carrocería y estructura, retirándose 13 064 circulaciones.

Por otra parte, se rediseñan y fortalecen los sistemas de vigilancia y patrullaje en los tramos de vías más vulnerables de los territorios afectados, con el empleo combinado de fuerzas y medios de tránsito y el apoyo de otras líneas de enfrentamiento público del Sistema de Policía; y se continúan ejecutando acciones de señalización en los puntos de alta concentración de accidentes.

Por su implicación en la vida de las personas, los accidentes con consecuencias masivas clasifican entre los más peligrosos debido a las cifras de muertes y lesionados que en algunos casos resultan considerables, como resultado de los hechos que se producen. Es por ello, que la Comisión Nacional de Seguridad Vial, evalúa de manera puntual, las causas y condiciones de los sucesos que se producen, y en correspondencia con los resultados, se aplican las medidas a los responsables.

No obstante, ante esta realidad que asusta a todos, cuando vemos los accidentes masivos en carretera, se impone continuar fortaleciendo el actuar conjunto a nivel de territorio, entre todas las instituciones, hacia una transportación más segura, y al mantenimiento de las vías y otros elementos de la Seguridad Vial, en correspondencia con las posibilidades económicas del país.

De cualquier manera, manejar vehículos de transportación masiva exige un compromiso, porque la vida de muchas personas depende de quienes los manejan. Las leyes del tránsito existen para protegernos y cada uno de los usuarios de la vía tiene la obligación de cumplirla por el bienestar común y el suyo propio.

Una persona que valoro mucho, me dijo alguna vez, que me quería como amigo, y no, como estadística de un accidente de tránsito. Es lo mismo que pienso para mis padres, y que comparto para todas las personas que transitan en las calles de nuestro país. Se define una conclusión: la indisciplina vial tiene consecuencias.

Por Antonio Fernández Verdut

Tomado de Cubadebate

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Tahani Martínez Rivero

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