A mi bandera

Hoy caminé entre la gente y te vi tomándole silenciosa pero grande el pulso a la vida. Extendida como la cabellera de la Bayamesa perfecta, ondulante, inolvidable. Y pienso en ti que no tienes labios para expresarte y, en cambio, me dices tanto!  Te quiero como a esa amiga de la infancia que siempre aparece con su carita feliz en los recuerdos para devolverme a la raíz de la inocencia.

Y me gusta mirarte porque me convidas a mirar el cielo, la luz, el infinito; porque me convidas a sobrevolar los tiempos y permanecer bella. Me agrada que aparezcas en mis fotos como parte de mi familia, como una parte hermosa  que me colorea y me supera. Hay algo en ti que me sonríe, que me abraza y me acuna  del frio que sobreviene con el tiempo.

A mi hija pequeña le he enseñado a amarte y, muchas veces, me detiene y me dice:

– Mira quién está ahí? Y yo en mi terrenal apuro miro buscando a alguien pero te veo a ti que siempre quieres estar con los niños. Porque eres esa madre que espera sin dormir con todos tus brazos abiertos y en el centro de tu pecho un corazón en forma de estrella.

Nunca me faltes bandera mía y que en el borde de tu regazo pueda yo siempre hallar fuerza y consuelo. Aunque te transformes en ave de papel o en exquisito lienzo, aunque seas diminuta como un colibrí o te confundas con el cielo, siempre te encuentro.

Tahaní Martínez Rivero

 

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Tahani Martínez Rivero

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