Cuba es el ideal de un mundo alfabetizado. Esa afirmación está hoy más vigente que nunca, precisamente cuando se cumplen 56 años de la Campaña Nacional de Alfabetización que tuvo lugar en nuestro país en 1961, por iniciativa del Che Guevara, para reducir el número de personas que no sabían leer, ni escribir e incrementar el porcentaje de población escolarizada.
El 22 de diciembre de 1961, el gobierno declaró cumplida con éxito esa cruzada nacional y declaró a Cuba, en la Plaza de la Revolución José Martí, como Territorio Libre de Analfabetismo. Fecha escogida para celebrar desde entonces el día del educador.
En ese proceso se alfabetizaron 707 212 personas y con ello el índice, en la isla, descendió desde un porcentaje superior al 20 por ciento (en 1958) al 3.9 por ciento (tras la campaña de 1961), mucho menor al de cualquier otro país latinoamericano en ese momento.
En la actualidad el panorama es más alentador y como expresara Fidel Castro en Cuba se llevó a cabo “una de las más grandes batallas por la cultura que haya librado ningún pueblo”.
Al cabo de 40 años después, en 2001, el estado cubano lanzó un proyecto de cooperación internacional para luchar contra el analfabetismo,” Yo sí puedo” enfocado, sobre todo, a América Latina.
Desde su implementación el modelo ha sido adaptado a los idiomas inglés, francés, portugués, y también a lenguas indígenas como el quechua, aymara o el suahili. Es considerado uno de los principales programas de cooperación de la isla y ha sido reconocido con dos menciones honoríficas en 2002 y 2003 y el Premio Alfabetización 2006 Rey Sejong de la Unesco, organismo que recuerda que aún existen 781 millones de personas analfabetas en el mundo.
Cooperación internacional que muestra cuanto hace la Mayor de las Antillas por erradicar esa lacra del planeta que hoy afecta a 793 millones de personas en todo el mundo, sobre todo mujeres y niñas.
La directora general de la UNESCO, Irina Bokova, resaltó recientemente que la falta de acceso a la educación, no tener la oportunidad de estudiar o de continuar los estudios, impide prosperar y mantiene el círculo de la pobreza activo.
También aseguró que “la educación es imprescindible para un futuro próspero, para conseguir un empleo de calidad, para que las mujeres conozcan sus derechos y tomen sus propias decisiones o para que los niños ejerzan como tales, sin necesidad de trabajar para mantener a sus familias”.
Regiones como África Subsahariana son las más afectadas por este flagelo. Única región del mundo donde está empeorando la disparidad entre los géneros, en detrimento de las niñas.
Sin embargo la situación en América Latina y el caribe ha cambiado bastante, gracias a Yo sí puedo. Programa que ha contribuido parcialmente a lograr un territorio alfabetizado, sin diferencias, donde todas las personas puedan acudir a la escuela.
La educación implica paz, seguridad, empleo, acceso a la salud, igualdad, derechos, prosperidad, futuro. Un mundo con esas características está muy lejos de existir todavía. Sin embargo nuestra isla se erige como el ideal alcanzar por la humanidad.
Por Yelenis Fernández García

