4 de Julio: Lecciones de independencia Made In USA

Este 4 de Julio los Estados Unidos de Norteamérica celebran el 243 Día se Independencia. La fecha reconocida como fiesta nacional marca la firma de la Declaración de Independencia a través del cual las trece colonias americanas proclamaron al mundo su separación del imperio británico.

Declaración de Independencia de los Estados Unidos
Declaración de Independencia de los Estados Unidos

Es innegable la trascendencia de la histórica efeméride, que antecedió a hechos como la Revolución Francesa y se convirtió en un hito y referente para las ansias libertarias de los pueblos que luchaban por su independencia y autodeterminación, especialmente en América Latina.

Sin embargo, un vistazo a la evolución política, económica, etnografía y situación actual de los más de 327 millones de habitantes que en el 2018 integraban el país, revelan cuanto ha cambiado desde entonces esa visión independentista en la tierra del Tío Sam.

Thomas Jefferson por Rembrandt Peale en 1800.
Thomas Jefferson por Rembrandt Peale en 1800.

La citada declaración redactada en su mayor parte por Thomas Jefferson refrendaba en su preámbulo los derechos que en los años venideros servirían de base para la definición de los derechos universales del hombre.

“Sostenemos como evidentes estas verdades: que los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.”

“Que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando quiera que una forma de gobierno se haga destructora de estos principios, el pueblo tiene el derecho a reformarla o abolirla e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios, y a organizar sus poderes en la forma que a su juicio ofrecerá las mayores probabilidades de alcanzar su seguridad y felicidad.”

Sin embargo, la evolución económica bajo la doctrina del mercado y la producción capitalista subvertiría estas loables aspiraciones de los padres fundadores, acotando su trascendencia y desvirtuando su repercusión, aunque siguen siendo ampliamente usadas como banderas para justificar los desmanes de su política dominadora e imperial.

Una de las mayores injusticias que hoy se evidencia en la vida diaria de la nación más poderosa del mundo es el injusto trato que reciben los emigrantes.

El país que se nutrió y debe parte importante de su desarrollo y crecimiento económico a la emigración y que hoy exhibe uno de los mayores índices de mestizaje y plurinacionalidad del planeta, ha puesto coto al libre tránsito de personas cerrando sus fronteras y endureciendo su política migratoria lo que ha provocado una grave crisis que afecta a aquellos que luchan por lograr el “sueño americano”.

Otra de las grandes falacias actuales, originalmente refrendada en la citada Declaración…, es el concepto de gobierno con el consentimiento de los gobernados.

No creo que exista análisis lo suficientemente objetivo que defienda la idea de la representatividad de la actual administración de los Estados Unidos.

Este 4 de Julio el multimillonario magnate de los medios, paladín de la democracia occidental y empresario, devenido presidente Donald Trump, le ha puesto como es usual, pimienta a la más importante celebración del país norteño, al sugerir cambios en la festividad que generalmente se desarrolla con conciertos y juegos de pirotecnia, desligados de discursos y figuras políticas.

Consciente de la importancia de aprovechar hasta la más mínima oportunidad para hacer campaña, Trump dará un discurso “neutral” en el monumento a Lincoln que con seguridad estará plagado de sus descabelladas ideas sobre la política exterior que lleva a cabo su gobierno.

Con la excusa de “Make America great again” y regodeándose en sus supuestos logros, nuevamente Trump y sus halcones lanzarán sus arengas electorales y abogarán por la defensa de la democracia, los valores “americanos” y contra la “amenaza” que representan gobiernos como el de Venezuela e Irán.

Titulares de influyentes medios del país norteño hoy se hacen eco de la militarización de las festividades con un desfile que pretende mostrar músculo en medio de una crisis migratoria sin precedentes, con una deuda pública que califica como la mayor del mundo (el monto excedió el 106 por ciento del PIB en 2017) y un presidente que se mueve de escándalo en escándalo.

El último está relacionado con los más de siete millones de dólares que el gobierno federal le debe todavía al estado de Washington, de la toma de posesión del mandatario acaecida hace ya hace más de tres años.

Como ya es costumbre se busca mostrar carácter y una posición firme después de la retirada estratégica que significó ceder en el pulso económico contra la República Popular China, la imposibilidad de doblegar a la Patria de Bolívar y la pérdida de terreno en Asia y la Unión Europea, fragmentados por el Brexit y las diferencias sobre sus relaciones comerciales con Rusia y el gigante asiático.

Lamentablemente en América Latina con el ascenso y radicalización de gobiernos reaccionarios y de extrema derecha en países como Argentina, Ecuador y Brasil, la situación política ha retrocedido hacia la vieja y onerosa condición de “patio trasero”.

La mala noticia es que la diáspora indocumentada de estas naciones junto con los miles de emigrados de Centroamérica y el Caribe comenzarán a sentir las “bondades” de la política migratoria yanqui apenas termine la jornada de festejos, y aún sin haberse desprendido de la euforia y la coloridas imágenes del desfile tendrán que buscar donde esconderse para evadir las redadas que comenzarán a realizar los oficiales del Servicios de Inmigración y Control de Aduanas con el fin de esclarecer su situaciín migratoria, como había prometido el inquilino de la Casa Blanca.

En este contexto resaltan las aspiraciones y el espíritu de resistencia de naciones como Venezuela, Nicaragua y Cuba, empeñadas en no doblegarse y buscar alternativas propias para garantizar su desarrollo, soberanía e independencia y apegadas al texto que hace dos siglos escribiera Thomas Jefferson.

 

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Yoe Hernández González

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