Debatir con responsabilidad y conocimiento

Había que regresar al lugar donde nació el hombre universal, el gran pensador, el luchador de todos los tiempos. Había que regresar allí para sentir su presencia entre las ventanas de madera y el sonido del viento junto a las ramas de los árboles.

Fue en Birán el sitio donde inició todo, donde los ejemplos de la familia lo llevaron a ser un humano de bien, y a querer el bienestar de toda su gente, de los desposeídos, de los más humildes.

Así creció Fidel, convertido en un joven rebelde, en un joven que aspiraba un futuro mejor por el que decidió luchar al precio que fuera necesario. Por eso, este 13 de agosto, una representación de cubanos volvió a ese sitio sagrado de la Patria para sellar, una vez más, el compromiso con él.

Allí comenzó, como en todo el país, el proceso de consulta popular del Proyecto de Constitución de la República de Cuba. No podía ser otro el momento que el cumpleaños 92 del Comandante.

El ejercicio de democracia permitirá mantener vivo el socialismo próspero y sostenible que defendemos. En cada barrio, en cada comunidad y en centros laborales es el momento ideal para no quedarse callado, para preguntar, aclarar cualquier duda analizar y proponer desde el alma de los que amamos la nación.

Como expresó el General de Ejército Raúl Castro Ruz, este es un trascendental ejercicio político cuyo éxito depende, en primer lugar, de la participación activa, democrática y participativa de los cubanos.

Temas como la ciudadanía, la empresa socialista, el matrimonio igualitario, la protección de niños y niñas y el envejecimiento poblacional suscitan el debate del pueblo hasta el próximo 15 de noviembre.

Se trata de ajustar el Texto Constitucional al presente y como ejemplo de democracia en Cuba se tienen en cuenta las voces de adolescentes, jóvenes, adultos y ancianos.

Hay que estudiar con detenimiento cada artículo del Proyecto para opinar con sentido del conocimiento, de la responsabilidad ciudadana. Cada persona es libre de expresar su criterio pero se debe hacer con respeto y seriedad al vivir todos unidos un acto edificante y de confianza en el mejoramiento humano.

Inclusiva y revolucionaria, así será, sin duda, la nueva Constitución que aprobará en el instante preciso la Asamblea Nacional del Poder Popular. Pero antes, en cada barrio o centro de trabajo todos tenemos la oportunidad de levantar la mano y solicitar la palabra para ofrecer cualquier criterio, en las más de 135 mil reuniones previstas en toda la Isla.

Es nuestro deber: por Cuba, por Fidel, por el futuro de la Patria.

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