Conservan en Las Tunas alimentos forrajeros en forma de heno

Los pastos constituyen la base principal en la nutrición de la masa ganadera del país. Son una de las fuentes más baratas de todas las utilizadas en nuestras condiciones. Sin embargo, los alimentos del ganado varían en cantidad y calidad según la época del año, y en Cuba estos problemas se hacen evidentes debido a las características de nuestro clima subtropical, con dos estaciones o períodos: lluvioso y cálido.

Lo planteado anteriormente conlleva a la aplicación y desarrollo de técnicas de conservación de los forrajes con el objetivo de poder alimentar los animales en la época de penuria de alimentos, garantizándose que la producción animal sea lo más estable posible durante todo el año.

“Los métodos de preservación y conservación de forrajes constituyen soluciones parciales y costosas, por lo que se requiere buscar alternativas encaminadas a disminuir las fluctuaciones de los rendimientos mediante la obtención de variedades más productivas, resistentes y de establecimiento agresivo durante todo el año, acompañado todo esto de la necesaria aceptación y conversión por los animales”, significó el MSc. Jorge Luis Rivero,  especialista de la Asociación Cubana de Producción Animal (ACPA) en Las Tunas.

Uno de los mejores ejemplos en el uso de las plantas forrajeras para la alimentación del ganado en el período de crisis forrajera es la Unidad Básica de Producción Cooperativa UBPC Maniabo, dirigida por la Ingeniera pecuaria Oneybis Barrero.

“La estrategia que seguimos aquí  es desarrollar un grupo de tecnologías. En estos momentos estamos en la conservación de heno, que es una de las formas para conservar alimentos para todo el año, fundamentalmente para la recría artificial, que en la primera etapa de vida es muy importante para el desarrollo integral del ternero”.

En esta UBPC del Ministerio de la Agricultura se hacía el corte del heno de forma manual. Esto encarecía el trabajo, e incluso la disponibilidad de alimento no era suficiente. Una vez que se introduce la familia del heno, allí se ha logrado disponer de una cantidad suficiente de alimento, tanto para los terneros como para la masa ganadera en general.

Bibliografías consultadas señalan que la henificación fue el primer proceso ideado por el hombre para conservar parte de los forrajes verdes, principalmente gramíneas y leguminosas, sobrantes en la época de abundancia de los pastos con el fin de utilizarlos en los meses de escasez. La hierba fresca contiene alrededor del 70 al 85% de humedad, y cuando ésta se corta se reduce a un 15 o 20% mediante el desecado natural al sol o métodos artificiales, pudiendo almacenarse en forma de heno sin riesgo de que se deteriore, siempre que naturalmente, se proteja de las lluvias.

La sencillez del proceso y su larga tradición convierten la henificación en uno de los principales métodos de conservación de los forrajes. El fundamento del método se basa en que la humedad de un alimento constituye uno de los factores más importantes que influyen favorablemente en el crecimiento microbiano (bacterias y mohos), que por otra parte pueden formar parte de la microflora epifítica, manteniéndose y desarrollándose sobre las diferentes partes de las plantas y desarrollando ciertas relaciones con éstas.

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