Millones de personas en el mundo sufren las consecuencias de los maremotos, las olas de calor y de frío, las inundaciones, la escasez de agua, entre otros factores que ponen en peligro la propia supervivencia de nuestra especie.
Cuba no está exenta de un flagelo que se deriva de las consecuencias del cambio climático. La propia humanidad ha atentado contra la naturaleza lo cual ha provocado transformaciones bruscas del clima y fenómenos atmosféricos de gran intensidad que en la actualidad afectan a quienes habitamos el planeta Tierra.
Por ello se creó la Tarea Vida, un Plan de Estado para el enfrentamiento al cambio climático sustentado sobre una base científica multidisciplinaria, que da prioridad a 73 de los 168 municipios cubanos, 63 de ellos en zonas costeras y otros 10 en el interior del territorio.
La iniciativa contempla cinco acciones estratégicas y once tareas dirigidas a contrarrestar las afectaciones en las zonas vulnerables, las mismas fueron aprobadas el 25 de abril del 2017 por el Consejo de Ministros y constituyen una prioridad para la política ambientalista del país.
El Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) es el encargado de implementar y controlar las tareas de esta alternativa con vistas a disminuir las consecuencias del incremento del nivel de los océanos, de la temperatura, así como eventos extremos como sequías e inundaciones que ya afectan sobremanera muchas zonas bajas de toda la Isla.
El Plan de Estado inspirado en el pensamiento del líder histórico de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz, quien en su discurso en la Cumbre de la Tierra (1992), realizada en Río de Janeiro, describiría con claridad meridiana los riesgos y desafíos a enfrentar por la civilización ante el cambio climático: “Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el Hombre”.
El proyecto contempla un conjunto de acciones estratégicas como no permitir la construcción de nuevas viviendas en los asentamientos costeros amenazados que se pronostica su desaparición por inundación permanente y los más vulnerables; reducir la densidad demográfica en las zonas bajas costeras, adaptar las actividades agropecuarias, en particular las de mayor incidencia en la seguridad alimentaria del país, a los cambios en el uso de la tierra como consecuencia de la elevación del nivel del mar y la sequía y reducir las áreas de cultivo próximas a las costas o afectadas por la intrusión salina, entre otras.
En Las Tunas una de las zonas priorizadas para la implementación de la Tarea Vida es el litoral norte de la provincia. En los lugares escogidos, pertenecientes a los municipios de Puerto Padre y Jesús Menéndez, se aprecia una erosión de las dunas y el retroceso de la línea de costa en alrededor de 1,2 metros por año; además de que constituyen regiones concebidas dentro de los planes de desarrollo turístico.
Otro de los sectores del territorio muy afectados por el cambio climático es la agricultura que posee la mayor parte de sus suelos clasificados como muy poco productivos. Por ello se prevé la introducción de sistemas de riego más eficientes que posibiliten un desarrollo más integral de los cultivo varios.
Todos somos parte del medio ambiente y contribuir con su cuidado y conservación, una necesidad para hacer del entorno que nos rodea un sitio limpio y seguro para las presentes y futuras generaciones.


