Lo esencial

Dicen que una imagen expresa más que mil palabras y un ejemplo, una actitud, un buen hábito, también. La de la foto es mi hija Violeta de cuatro años lactando a su bebé –supongo-de pocos meses, mientras veía los dibujos animados. Siempre he sido defensora de la lactancia materna y agradezco a la vida que no me pusiera ningún obstáculo para practicarla y disfrutarla, a mis dos hijos, Abraham, de catorce años ya, y a Violeta con cuatro ahora, los amamanté, con lactancia exclusiva, hasta los seis meses y créame que vale la pena porque mis hijos son robles que, mientras otros están fajados con el mal tiempo de los catarros y ciertas enfermedades, ellos están incólumes.

Les aseguro que después de ese tiempo lactaron mucho más, como se sugiere ahora hasta los dos años de vida,  pero en esos primeros  seis meses libré batallas contra las voces susurrantes apelando  a la sed y hambre de los niños, supuestamente, no saciados o mal alimentados.

Como una suerte del destino, en mi segundo embarazo, cuando estuve  en el hogar materno Ana Betancourt, localizado en el reparto Casa Piedra, me encomendaron enterrar  a un biberón en una pequeña obra de teatro que elevaba el poder de la lactancia materna, me redactaron un texto un tanto académico, pero le añadí frescura y vitalidad, tanto que cada vez que regreso allí, por muchas vueltas que de la charla, me recuerdan, jocosamente, la que enterró el biberón. Y ciertamente me marcó pues sino me engaña mi memoria mi hija pasó de la teta al vaso.

En el Ana Betancourt, fue en el año 2013, nos enseñaron sobre diferentes temas que nos proveerían de un sano parto, pero recuerdo insistían mucho ,mucho, en dos temas especiales la limpieza de las manos, asesinas silenciosas y en los métodos y ventajas para la madre y el hijo de la lactancia materna a corto y largo plazo.

Cómo tomar el seno en forma de C, no mecerse, prestar atención a la acción, colocar al niño en forma correcta pero cómoda, el tiempo de lactar, la importancia de administrarle la primera leche apenas nace, por los nutrientes que contiene.

Para la madre el hecho de que evita la formación de nódulos en los senos, permite el recogimiento temprano del útero, y establece un vínculo afectivo entre beneficiara y beneficiado que permite el desarrollo saludable de ambos para toda la vida, sobre todo del recién nacido que demanda mucho amor para crecer.

Se le agradece a todas las instituciones de salud que promueven esta práctica, pero este gesto de mi hija, que no por ser mía sino por lo que representa, me pareció digno de ser plasmado y compartido. Me conmueve y satisface en lo más hondo de mi ser por haberle heredado este bello y sublime bien, que ahora imita con la más tierna inocencia, pero que un día realizará  dándole su justo lugar a lo esencial.

Por Tahaní Martínez Rivero

 

 

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Tahani Martínez Rivero

Un pensamiento en “Lo esencial

  1. Me regocija este texto pues a mis pequeños también los amamanté, exclusivamente hasta los seis meses aunque, posteriormente, seguí la lactancia hasta el año. Nuestros hijos son el fiel reflejo de cuánto hacemos nosotros. Ser ejemplo, en todo momento, debe ser la mayor premisa en toda familia.
    Una amiga.

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